Buscábamos un lugar para descansar y olvidarnos del estrés diario y no pudimos elegir un sitio mejor.
No sólo el trato que nos dispensaron fue inmejorable, también los detalles que cuidaron al mínimo: las rosas y el cesto de fruta en la habitación, la merienda servida en la espectacular terraza. Todo con mucho mimo y cariño.